Vivir en arriendo ya trae sus retos: administración, parqueadero, el vecino que ensaya reguetón a las 6 a. m…. y, a veces, una mascota que ladra, aúlla o corre como si estuviera entrenando para maratón. La buena noticia: sí hay formas legales y prácticas de manejar el ruido sin caer en amenazas, discusiones eternas o decisiones impulsivas.
Aquí te dejo una ruta clara (y realista) para actuar cuando hay inquilinos con mascotas ruidosas.
Primero: ¿el problema es “ruido normal” o “afectación real”?
No todo sonido es una falta. En convivencia se suele evaluar si el ruido:
- Es repetitivo o constante
- Ocurre en horarios de descanso (noche/madrugada)
- Afecta el sueño, trabajo o salud
- Se mantiene pese a llamados de atención
Si es algo puntual (un día de tormenta o pólvora), es distinto a un patrón diario.
Paso a paso para resolverlo (sin saltarse la ley)
1) Habla con el inquilino (y ojalá con calma)
La solución más rápida casi siempre empieza con una conversación breve:
- Describe el problema con ejemplos concretos (días/horas).
- Pide una acción específica (p. ej., entrenamiento, paseos, guardería canina, evitar dejarlo solo tantas horas).
- Evita acusaciones (“usted es un irresponsable”) y cambia por hechos (“hay ladridos de 11 p. m. a 1 a. m.”).
A veces el dueño ni sabe lo que pasa cuando sale.
2) Revisa el contrato de arrendamiento y el reglamento del edificio
En Colombia, el contrato y el reglamento de propiedad horizontal (si aplica) suelen tener reglas de convivencia, ruidos y uso de zonas comunes.
Busca cláusulas sobre:
- Convivencia y ruidos
- Mascotas y zonas comunes
- Sanciones, llamados de atención y procedimientos
Esto te da “piso” para actuar sin improvisar.
3) Deja evidencia (simple y útil)
Si el tema sigue, documenta. No necesitas hacer una película, pero sí algo ordenado:
- Bitácora con fecha, hora, duración y tipo de ruido
- Audios o videos cortos desde tu unidad (sin invadir privacidad)
- Testigos (vecinos) o reportes a administración
- Actas o comunicaciones (WhatsApp/correos) donde quede el historial
La clave es mostrar repetición y afectación.
4) Pasa por administración (si estás en conjunto)
La administración puede:
- Hacer requerimientos formales
- Citar a comité de convivencia
- Aplicar el procedimiento interno del reglamento (si procede)
Tip: pide que todo quede por escrito (acta o comunicación formal).
5) Si no hay cambio: ruta policiva/convivencia (según el caso)
Cuando hay afectación seria y persistente, puede proceder acudir a autoridades de convivencia. Esto depende del contexto, la ciudad y las pruebas, pero suele enfocarse en perturbación de la tranquilidad y medidas correctivas.
Importante: ve por la vía legal. Nada de “justicia por mano propia” (y por favor, jamás hagas daño a la mascota: además de cruel, te puede meter en un problema penal).
¿Y si eres arrendador? Responsabilidades y opciones
Si tú eres el propietario/arrendador y te reportan que tu inquilino tiene una mascota ruidosa, lo ideal es actuar rápido para evitar que el problema crezca:
- Envía requerimiento escrito por incumplimiento de convivencia (si el contrato/reglamento lo soporta).
- Da un plazo razonable para corregir (con medidas claras).
- Si hay reincidencia, evalúa incumplimiento contractual y las acciones legales posibles.
Cada caso cambia según el contrato, pruebas, y si el inmueble está en propiedad horizontal.
¿Y si eres el inquilino con la mascota? Cómo evitar sanciones y conflictos
Si tu perro ladra mucho o tu gato arma “conciertos” nocturnos (sí, pasa), esto te ayuda:
- Aumenta paseos y ejercicio (menos ansiedad, menos ruido).
- Entrenamiento de obediencia o acompañamiento profesional.
- Evita dejarlo solo tantas horas si sufre ansiedad por separación.
- Habla con administración/vecinos y muestra disposición real.
- Revisa el reglamento: zonas, ascensor, bozal (si aplica), limpieza.
La regla de oro: tener mascota no es el problema; el problema es afectar a los demás sin control.
Errores comunes que empeoran todo
- Discutir en pasillos o en grupos de WhatsApp con insultos
- Amenazar con “lo saco a la fuerza”
- Poner carteles señalando al vecino
- Tomar represalias (ruidos, golpes, quejas falsas)
- “Soluciones” peligrosas o ilegales (no lo hagas)
Eso puede voltearte el caso y terminar en denuncias cruzadas.
Preguntas frecuentes
¿Pueden prohibirme tener mascota en arriendo?
Depende del contrato y del reglamento del conjunto. En general, más que prohibir por prohibir, se controla la convivencia y el uso de zonas comunes. Lo que sí puede traer consecuencias es el ruido constante o incumplir reglas.
¿La administración puede multar por ruido de mascota?
Si el reglamento prevé el procedimiento y se cumple el debido proceso interno, pueden existir sanciones. Cada conjunto tiene reglas específicas.
¿Se puede terminar el contrato por esto?
Puede ser posible si se demuestra incumplimiento (por convivencia, afectación a terceros, violación del reglamento o cláusulas del contrato). Pero no es automático: se analiza el caso y la evidencia.
Cierre: solución práctica + respaldo legal
Con inquilinos con mascotas ruidosas, lo más efectivo suele ser: conversación → evidencia → administración → ruta legal si persiste. Así cuidas tu tranquilidad y actúas con bases, no con rabia.
Agenda tu asesoría con DMG Abogados
Si eres arrendador, inquilino o administrador y necesitas un plan legal claro (requerimientos, revisión de contrato, estrategia y acompañamiento), en DMG Abogados te ayudamos a resolverlo con enfoque profesional y humano.
WhatsApp: 312 685 9872
Correo: [email protected]
Teléfonos: 739 7644 / 739 7645 / 312 685 9872
Dirección: Av. Calle 26 No. 102-20, piso 3, oficina 303. Buró 26 – Bogotá, Colombia

