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Las capitulaciones matrimoniales en Colombia son un acuerdo legal que una pareja puede firmar antes de casarse para dejar claro cómo se manejarán los bienes, deudas y reglas patrimoniales dentro del matrimonio. Dicho simple: es poner por escrito “lo tuyo, lo mío y lo nuestro”, para que después no haya sorpresas ni discusiones interminables por un sofá… o por un apartamento.

Este acuerdo se hace, por lo general, en notaría mediante escritura pública y sirve para ajustar o definir el régimen económico del matrimonio según lo que ustedes decidan, siempre dentro de lo que permite la ley.

Sirven para darle orden y tranquilidad a la relación en lo financiero. Entre lo más común:

  • Proteger bienes que ya tenías antes de casarte (por ejemplo, una casa, un carro, un negocio).
  • Definir si habrá o no sociedad conyugal y bajo qué reglas funcionará.
  • Aclarar deudas: cuáles son personales y cuáles podrían afectar el patrimonio común.
  • Evitar conflictos si uno de los dos tiene empresa, patrimonio familiar, herencias o hijos de una relación anterior.
  • Planear en serio: el amor es hermoso, pero la claridad también.

En capitulaciones normalmente se pueden definir temas como:

  • Listado de bienes propios de cada persona (lo que cada uno trae).
  • Qué bienes quedarán por fuera de lo común.
  • Cómo se manejarán los bienes que se adquieran después: si serán compartidos, separados o bajo condiciones específicas.
  • Reglas sobre administración: cómo se tomarán decisiones frente a ciertos bienes.
  • Aclaraciones sobre frutos o rentas (por ejemplo, arriendos de un inmueble que ya era de uno).

La idea no es “desconfiar”, sino prevenir problemas. Es como ponerse el cinturón: ojalá nunca se necesite… pero qué alivio tenerlo.

Para que el acuerdo sea válido y útil, es clave evitar:

  • Cláusulas que vayan contra la ley o que sean imposibles de cumplir.
  • Pactos que pretendan afectar derechos de terceros (por ejemplo, acreedores).
  • Mezclar capitulaciones con temas que no son patrimoniales (cada caso se revisa, pero el foco aquí es el manejo de bienes).

Lo usual es hacerlas antes del matrimonio. Por eso conviene hablarlo con tiempo, sin carreras ni presión (firmar algo importante con afán suele salir caro).

Si la pareja ya se casó, existen otras figuras legales para organizar bienes, pero no es lo mismo que capitulaciones. En ese caso, lo mejor es revisar la situación puntual con un abogado para elegir el camino correcto.

No es obligatorio hacer capitulaciones, pero suelen ser muy recomendables cuando:

  • Uno (o ambos) tiene bienes importantes antes de casarse.
  • Hay empresa, emprendimiento o participación en negocios.
  • Existen deudas relevantes (créditos, obligaciones, garantías).
  • Hay hijos de relaciones anteriores o temas de herencia.
  • Quieren que el acuerdo sea claro desde el inicio y evitar conflictos en el futuro.

Cada notaría y cada caso pueden variar, pero normalmente se recopila:

  • Identificación de ambos.
  • Información básica del estado civil.
  • Relación de bienes (y, si aplica, soportes como certificados, matrículas, documentos de propiedad).
  • Relación de deudas u obligaciones importantes.
  • Lo más importante: definir bien el acuerdo (qué quieren, qué no quieren y por qué).
  • Hacerlas “genéricas”: copiar un modelo sin aterrizarlo a su realidad puede dejar huecos.
  • No listar bienes con claridad: después aparece el clásico “yo pensé que eso no entraba”.
  • No hablar de deudas: las deudas también hacen parte del panorama.
  • Firmar sin entender: si una cláusula no se entiende, se reescribe. Punto.

¿Las capitulaciones son solo para personas con mucho dinero?

No. Son para quien quiera claridad. A veces el problema no es cuánto hay, sino cómo se administra y qué se considera de quién.

¿Se pueden hacer si estamos comprometidos pero aún no hay fecha?

Sí. De hecho, hacerlo con tiempo ayuda a pensar mejor y negociar con calma.

¿Sirven para evitar peleas en una separación?

No existe el “antipeleas” universal, pero sí ayudan muchísimo a reducir discusiones porque dejan reglas claras desde el inicio.

¿Quieren hacer capitulaciones sin enredos, con lenguaje claro y bien soportadas? En DMG Abogados los acompañamos para definir el mejor acuerdo según su situación, redactarlo correctamente y dejarlo listo para notaría.

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